Suave y cremosa, coronada con deliciosa mermelada de arándanos dulces y ligeramente ácidos, sobre una base crujiente.

Tritura 150 gr. de galletas con golpes de turbo. Añade 75 gr. de mantequilla en trozos y programa 3 minutos a 80ºC, velocidad 3.
Forra la base de un molde desmontable (de no más de 23 cm.) o utiliza moldes de emplatar individuales. En la foto verás que esta vez lo hemos preparado en vasitos individuales. Aplana bien la mezcla con el reverso de una cuchara (sin apretar mucho que luego cuesta de cortar) y lleva a la nevera.
Remoja las 3 láminas de gelatina en agua fría durante 5 minutos.
Sin lavar el vaso, calienta 100 gr. de nata con 75 gr. de azúcar y las 3 hojas de gelatina bien escurridas durante 3 minutos a 80ºC, velocidad 1.
Añade los 250 gr. restantes de nata y 350 gr. de queso (250 gr. de mascarpone y 100 gr. de queso de untar), y mezcla durante 10 segundos a velocidad 5.
Vierte la mezcla sobre la base de galletas y lleva a la nevera durante al menos 3 horas, hasta que solidifique.
Remoja 2 hojas de gelatina en agua fría durante 5 minutos.
Calienta 200 gr. de mermelada en el microondas, añade las 2 hojas de gelatina bien escurridas y mezcla bien.
Cubre la tarta con esta mezcla y lleva a la nevera por una hora más.
Saca la tarta de la nevera 10 minutos antes de servir para que esté en su punto perfecto de sabor.
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